viernes, 22 de junio de 2012

No, el veganismo ético no es extremo.

Estimados/as colegas:

No hay nada extremo respecto del veganismo ético.

Lo que es extremo es comer cuerpos en descomposición y secreciones animales.

Lo que es extremo es que consideramos a algunos animales como miembros de nuestra familia mientras que, al mismo tiempo, clavamos los tenedores en los cadáveres de otros animales.

Lo que es extremo es pensar que es moralmente aceptable infligir sufrimiento y muerte a otras criaturas sintientes simplemente porque disfrutamos el sabor de los productos animales o porque nos gusta la apariencia de las ropas que provienen de animales.

Lo que es extremo es que decimos que reconocemos que el sufrimiento “innecesario” y la muerte no pueden ser moralmente justificados y luego pasamos a involucrarnos diariamente en la explotación, partiendo del hecho de que es completamente innecesaria.

Lo que es extremo es pretender adoptar la paz mientras provocamos violencia, sufrimiento, tortura y muerte en una parte diaria de nuestras vidas.

Lo que es extremo es que criticamos enfáticamente a las personas como Michael Vick, Mary Bale y Sarah Palin como si fueran los villanos, mientras continuamos comiendo, usando y consumiendo productos animales.

Lo que es extremo es que decimos que nos preocupamos por los animales y que creemos que son miembros de la comunidad moral, pero auspiciamos, apoyamos, alentamos y promovemos los programas de etiquetado de la carne/lácteos felices. 

Lo que es extremo es no comer cuerpos de animales pero continuar consumiendo lácteos, cuando no hay absolutamente ninguna distinción racional entre la carne y los lácteos (u otros productos animales). Hay tanto sufrimiento y muerte en los lácteos, huevos, etc, como hay en la carne.

Lo que es extremo es que estamos consumiendo una dieta que está causando enfermedad y resultando en un desastre ecológico. 

Lo que es extremo es que alentamos a nuestros hijos a amar a los animales, al mismo tiempo que les enseñamos que aquéllos a quienes aman pueden ser también aquéllos a quienes dañan. Les enseñamos a nuestros hijos que el amor es coherente con la cosificación. Esto es verdaderamente extremo –y muy triste−.

Lo que es extremo es la fantasía de que alguna vez encontraremos nuestra brújula moral con respecto a los animales mientras ellos estén en nuestros platos o en nuestras mesas, en nuestras espaldas o en nuestros pies.

No, el veganismo ético no es extremo. Pero hay muchas otras cosas que hacemos a las que ni siquiera les prestamos atención, que sí son extremas.

Si no son veganos/as, háganse veganos/as. Es fácil. Es mejor para su salud y para el planeta. Pero, lo más importante, es lo correcto para hacer.

El mundo es vegano. Si vos lo querés. 

Extraído de la página de Ánima.
Traducción: Ana María Aboglio - 2010 Ediciones Ánima.
Texto perteneciente al Blog personal de Gary Francione. 
22 de diciembre de 2010

1 comentario:

  1. Yo estoy de acuerdo a medias. Por ejemplo, a mi me encanta la carne y la piel animal. Y también tengo animales de compañía. Lo que ya no me parece bien es que se torture a los animales para obtener los productos. No se si me explico... Ademas, el ser humano es cazador por naturaleza, eso es algo innegable, ya que en la prehistoria no sabíamos que podíamos comer verduras, y matabamos mamuts para comer y abrigarnos....

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