martes, 8 de noviembre de 2011

'Planchado de senos': una cruel tradición africana.

Esta práctica realizada a las niñas en Camerún es vista como una forma de prevenir embarazos.

El 'planchado de los senos' se realiza en Camerún para evitar embarazos a corta edad.


















Georgette Arreytaku es una voluntaria del Proyecto tantines (expresión cariñosa para 'tías' en francés) en Camerún, un programa dedicado a la educación de las adolescentes. Una de sus misiones es dar a conocer los peligros de una práctica poco conocida en el mundo pero muy realizada en este país africano: 'el planchado de los senos'.

"El planchado de senos es una práctica que consiste en masajear los senos de las niñas con objetos duros y calientes", explicó Georgette Arreytaku en entrevista con EL TIEMPO.

Según esta 'tantine', la creencia de las madres y las abuelas que llevan a cabo esta práctica es que el desarrollo temprano de los senos conlleva a embarazos a corta edad. "Ellas creen que con estos masajes las niñas serán menos atractivas para los hombres y así tendrán la oportunidad de ir al colegio", afirmó Arreytaku

Según un estudio realizado por la agencia alemana Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ), el 24% de las niñas en Camerún sufren el 'planchado de los senos'. De acuerdo con la investigación, el 50 por ciento de las niñas cuyos senos se empezaron a desarrollar antes de los nueve años fueron víctimas de esta tradición.

Para frenar el crecimiento de los senos, las madres y abuelas utilizan diferentes instrumentos, como espátulas, palos o piedras, siempre calientes."Por ejemplo, algunas madres calientan los morteros con los cuales machacan los condimentos para hacer los masajes", dice Arreytaku.

Entre las posibles consecuencias físicas del "planchado de senos" el Proyecto tantines destaca "dolores atroces, abscesos, flujo de leche, insomnio, quistes, infecciones con fiebres elevadas y la desaparición total de los senos".

Pero más allá de los efectos en los cuerpos de las niñas, Arreytaku señala que lo más grave es el resultado psicológico. "Al principio muchas creen que está bien, creen que es lo correcto, pero luego te das cuenta que tienen algún tipo de trauma", explica. 

El trabajo de las voluntarias del Proyecto tantines, mujeres que también han sido víctimas de prácticas de mutilación, violaciones o embarazos a corta edad, es darles apoyo a estas niñas, así como enseñarles a sus madres y abuelas que hay otras formas de prevenir embarazos.

"La mayoría de las veces se sienten felices de saber que hay otras opciones, de saber que el diálogo en casa es una solución y casi siempre se sienten tristes por haberlo hecho".

Pero sobre todo, se dan cuenta de lo inútil de esta cruel práctica: "Muchas niñas dan su testimonio a otras mamás, vienen y cuentan que a pesar de que les hicieron el planchado de los senos tienen un bebé en la casa y entonces las madres dicen que no lo harán otra vez".

Para Arretaytaku, el problema es de educación: "Falta que las mujeres les digan a otras mujeres que ellas no son el problema".

FUENTE: EL TIEMPO

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